Al filo del éxito y del fracaso

Molango y Volckmann dándose un apretón de manos en el túnel de vestuarios de Son Malferit. Foto: GuiemSports.

Este domingo arranca una segunda vuelta apasionante para los cuatro equipos de Baleares de la Segunda División B. Todas las miradas estarán puestas sobre el RCD Mallorca que, de no conseguir el ascenso a la LFP, volverá a peligrar su estabilidad social y financiera.

Disipar las dudas

Hay que salir con urgencia del pozo del fútbol aficionado, donde nunca tendría que haber caido. A día de hoy se han podido minimizar los daños colaterales del descenso gracias al indiscutible liderazgo deportivo en la categoría de bronce, pero ojo, de no empezar a ganar se confirmarán las dudas que algunos tenemos. Y es que hace ya demasiado tiempo que no se ofrece una buena imagen ni se suma de tres en tres.

Ventaja insuficiente

La ventaja con los rivales ha ido menguando hasta estar situados a escasos siete puntos del segundo. Una diferencia insuficiente para afrontar con garantías la segunda parte del campeonato, en el que habrá que visitar todos los campos de los aspirantes al Play Off de ascenso. Está claro que no se puede fallar en Son Moix.

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Esta preocupación también existe en el club debido a las malas sensaciones ofrecidas en el final de la primera vuelta, pese a acabar invictos. De hecho, el estado mayor del club ha preferido ponerse a trabajar en silencio de cara al tan importante mercado de invierno y la segunda vuelta.

Tácticas opuestas

Mientras en Son Moix hay discreción sus vecinos se han decantado por hacer mucho ruido. El ATB ha presentado a sus nuevos jugadores Hugo Díaz y Álvaro Castaño además de reforzar la imagen pública de su propietario en los medios.

Un descenso del Baleares a Tercera firmará un fracaso histórico en el año de la reapertura del Estadio Balear

Ingo Volckmann poco amigo de las entrevistas y las fotos ha roto todos los registros dejándose ver casi a diario en la prensa durante las últimas semanas. Tras las escandalosas declaraciones del ex-técnico blanquiazul Silvestre del Río y la salida de tono de su consejero delegado Xavier Konig, se ha optado por cambiar de estrategia. Del Río y Konig han dejado muy tocada la imagen del club y la del propio presidente con sus actos.

Rozando el ridículo

El propietario alemán, consciente del ridículo de su equipo -a 25 puntos del Mallorca- y con el derbi a la vuelta de la esquina, ha optado por la táctica del despiste hacia una afición muy decepcionada. De vital importancia será arrancar bien la segunda vuelta para el club blanquiazul, que de descender a Tercera habrá firmado un fracaso histórico en el año de la reapertura del Estadio Balear.

Sobre Tomeu Terrasa

Comunicador dedicado durante más de 30 años a la información deportiva. Ha narrado al RCD Mallorca en Primera y Europa además de acompañar a Moyà y Nadal alrededor del mundo desde 1997.

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