Brandon, el mejor director de marketing

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Domingo redondo

Si Andy Köhlberg tuvo una alegría el domingo, no la expresó en público. Por lo menos, la de “verdad”. Con toda seguridad se alegró de la victoria y de como, en pocos minutos, se resolvió el partido. De como vio jugar al equipo durante una parte del partido, como la afición vibraba con el juego, goles y victoria de su equipo. De como ayer salían, por fin, bien -muy bien- las cosas al RCD Mallorca. De como regresaba a EEUU con victoria y sin tener que afrontar la dura papeleta de un cambio de entrenador. Bien, todo bien en Mallorca.

El Mallorca necesitaba un ídolo de quien anhelen su camiseta, una estrella y jugador franquicia al estilo NBA.

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Jugador franquicia

Pero pocos podemos imaginar en qué estaría pensando el Sr. Köhlberg. Su cara lo decía todo, estaba feliz. ¿Por todo lo anterior? Sí, pero… Ya tenían a un Director de Marketing. Alguien que hiciera que las camisetas se vendieran solas, que su producto fuera deseado por el público. ¡Qué los niños pidieran a sus padres algo tan deseado como la camiseta de su ídolo! Esto hacía falta a su RCD Mallorca. Un ídolo que creara expectativas entre la juventud. Que anhelaran su camiseta, una estrella, un jugador franquicia al estilo NBA.

Business is business

El Sr. Köhlberg se fue feliz. Su business de Mallorca puede vender. Puede ingresar más dinero. Un hattrick bien vale una estrella que venda camisetas. Köhlberg feliz, Maheta también y Alfonso Díaz -director financiero- rehaciendo el presupuesto de ingresos…

Así son las empresas.

Así es el business.

Así es el fútbol.

Sobre A Puerta Vacía

Pensador, reflexivo y amante de la filosofía y valores del deporte. Hombre estrechamente ligado al mundo del fútbol profesional.

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