De sueños no se vive

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El Elche CF y el RCD Mallroca escenificaron en el Martínez Valero el declive de dos históricos del fútbol español. Los problemas administrativos han estado a punto de enviar a los ilicitanos a hacer compañía a su vecino Hércules de Alicante, que se arrastra por la Segunda B. Es un club que hoy malvive en la categoría de plata y, se nota, que no tiene ni para cuidar el césped.

En cambio sí tiene, cosa que el Mallorca no, un buen grupo de futbolistas implicado al cien por cien y conscientes de lo qjue les cuesta cobrar la nómina a final de mes en un club en bancarrota. En el Mallorca, sabedores que viven en la abundancia, mantienen la misma línea de falta de interés y escasa preocupación por lo que les está ocurriendo esta temporada. En Elche la imagen fue de nuevo muy floja. Hasta el punto de tener que disputar los últimos minutos con nueve futbolistas.

Los jóvenes solo tienen pesadillas de ver como el club es un historico desfigurado.

El teatro de los sueños

El RCD Mallorca, una hora antes de arrancar el partido, colgaba en sus redes sociales un vídeo titulado “El teatro de los sueños mallorquinistas. Bienvenidos al Martínez Valero”. Cuanta razón el que tituló el vídeo. El mallorquinismo, tras la derrota en Elche y deambular por la clasificación, solo vive de los sueños. Los sueños de Elche, Mestalla, Birmingham, la Champions y goleadas históricas ante los grandes. Pero el tiempo pasa y los sueños se olvidan. Ello es lo más dramático para la afición mallorquinista.

Estos últimos años la masa social no puede soñar que, más pronto que tarde, regresará entre los grandes. Una verdadera pena. Hoy los niños, y no tan niños, seguro que no sueñan en ver a Messi, Cristiano o jugar ante los grandes. Desgraciadamente es inalcanzable. Hoy, los mayores de edad, vivimos de la nostalgia. Los jóvenes -que no sé si existen- solo tienen pesadillas de ver como el club, del que les cuentan auténticas heroicidades, es un historico desfigurado.

Ascender o morir

Este mal -el de las pesadillas, perder la memoria de lo que fue el club y poder recuperarlo- solo pasa por el ascenso a Primera. El trabajo de captación de nuevas generaciones -que tanto empeño le pone Molango- solo se logrará con el ansiado ascenso o, como mínimo, luchar por él. Cosa que, a día de hoy, es una utopía. Mientras tanto tendremos que conformarnos en ver gradas vacías de estadios históricos como Elche, Tenerife, Valladolid o Zaragoza. Porque de sueños no se vive. Ni tan siquiera en el fútbol.


Foto: LFP.

Sobre Tomeu Terrasa

Comunicador dedicado durante más de 30 años a la información deportiva. Ha narrado al RCD Mallorca en Primera y Europa además de acompañar a Moyà y Nadal alrededor del mundo desde 1997.

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