Escuchen a Nadal

2016_08_03 Nadal 02

El tenis es un deporte con unos códigos muy particulares. El sensacionalismo tiene poca cabida en un circuito donde, semana a semana, se reinician objetivos. Uno puede ser encumbrado tras un gran torneo y, dos días después, caer en primera ronda de la siguiente cita. Ello se asume con normalidad entre los que entienden de este deporte.

Especulación desproporcionada

El problema llega cuando se cruzan intereses generalistas. Lo peor que ha podido pasar es que, con la liga sin empezar y pasada la Eurocopa, tenían que llenarse con algo los espacios deportivos de julio-agosto. No valía cualquier tema. La muestra está en comprobar las páginas y minutos dedicados a Nadal desde su partida hasta su llegada a Brasil. Cosa, hasta cierto punto, lógica si consideramos que será el abanderado. Pero desproporcionada si se enfoca desde la especulación gratuita sobre su lesión.

Todo empezó en marzo

Las dudas no surgieron de una semana atrás a esta parte, como parece que se ha querido vender. Nadal salió a jugar por primera vez con una venda debajo de la muñequera en Miami (marzo). Lo pasó mal y se infiltró desde Madrid hasta París, cuando dijo basta y habló abiertamente de ello. Hay que escuchar y leerle entre líneas. Ha sacrificado mucho, quizás porque parece demasiado, para el objetivo de estar en Rio: parar en plena primera semana de ‘su torneo’, Wimbledon y -más coyuntural- Toronto. Cinco mil puntos en juego. Una barbaridad.

Nadal habló de llegar a Rio, vivir la experiencia olímpica y llevar la bandera. No tanto de sus opciones.

Rio entre ceja y ceja

Y apuntábamos que quizás renunció a demasiado porque, visto lo visto, son muchos los tenistas que declinaron participar en los JJOO. Motivos tan respetables como las motivaciones del propio Nadal. Tal vez, para el planeta tenis, fue más impactante que el ganador de nueve Roland Garros renunciara tras dos rondas antes que una posible baja en los individuales de Rio.

Los hechos demuestran que, en cada paso y decisión tomada desde marzo, se ha priorizado la cita olímpica. Nadal vino hablando de llegar a Rio, vivir de nuevo la experiencia olímpica y poder llevar la bandera. No tanto de las opciones de medalla o cuadros en los que iba a participar. Y, para él, renunciar a cinco mil puntos no es nada en comparación con quitarse la espina clavada en Londres.


Foto: COE.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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