Felices los cuatro

2017_07_28 Nadal Federer Djokovic Murray

Novak Djokovic tomó buena nota de la receta de Rafel Nadal y Roger Federer para tratar de emular su espectacular regreso en 2018. El serbio, aquejado de molestias en su codo, decidió poner fin a la temporada a falta de cuatro meses para finalizar el curso. Nole no quiere hipotecar su futuro y, como en su momento hicieron el mallorquín y el suizo, curará sus heridas de guerra y prepará con tiempo su asalto a la cima.

El tenis les necesita. A los tres. Bueno, a los cuatro contando a Murray.

Roland Garros, un antes y un después

Djokovic no es el mismo desde que ganó en París. Completar el Grand Slam era una obsesión mucho mayor que mantenerse en el número uno. Desde que ganó Wimbledon en 2011 solamente le faltaba un cromo en su colección para convertirse en el octavo inmortal de la historia del tenis. Roland Garros se le atragantaba en parte por culpa de Nadal. El manacorí se interponía en su camino en dos finales y en otras semifinales. Esa obsesión atenazaba al tenista de Belgrado quien veía frustrados sus intentos incluso cuando logró doblegar al de Manacor en 2015 en cuartos. En la final se atascó ante Wawrinka a pesar de haber vencido en el primer parcial. Sus lágrimas de impotencia denotaban un desgaste emocional demasiado pesado en un tenista que estaba cuajando un año que rozaba la perfección.

Djokovic atendido del codo por el médico en Wimbledon.
Djokovic atendido del codo por el médico en Wimbledon.

Liberado y vacío

Tras ganar en la Philippe Chatrier de París ante Murray, no sin sufrimiento, la grada estalló como si se tratara de un partido de fútbol del Partizán o Estrella Roja de Belgrado. Ahí se quedaron muchas de sus energías. Tras haberse vaciado, Djokovic fue cediendo terreno al escocés hasta perder el número uno. A principios de año el serbio ganó en Doha y, exceptuando la final de Roma, naufragó en un mar de dudas y dolores. Cambió a todo su staff -el de toda la vida- e incorporó figuras como la del gurú Pepe Imaz o el supercoach Andre Agassi. Pero el codo dijo basta en Wimbledon. Djokovic ha aprendido de los mismos a quien aspiraba hace diez años alcanzar algún día. El tenis les necesita. A los tres. Bueno, a los cuatro contando a Murray. Y, como dice la canción, “felices”. Si es posible.


Portada: Djokovic, Nadal, Federer y Murray en la presentación del Masters de Londres.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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