El ‘otro fútbol’ del Mirandés

2018_05_24 Mallorca 01

Hasta ahora el Mallorca lleva 39 partidos en Segunda B y, futbolísticamente, ha ido tan sobrado que apenas ha pagado el peaje de los rivales que tratan de jugar al otro fútbol. El que se cocina fuera del terreno de juego para tratar de influir sobre el césped cuando los argumentos deportivos están igualados. Tal vez en la fase regular el Mallorca se encontró hostilidades e incomodidades pero apenas le restaron los puntos suficientes como para desviar su trayectoria triunfal. La cosa cambia cuando alcanzamos el PlayOff y llega la hora de la verdad para los dieciséis clubes que se juegan su futuro en la fase del KO. Esta reflexión me viene a la cabeza al comparar la semana que separa la ida y la vuelta con la vivida hace seis años entre CD Mirandés y At. Balears.

Moreno ya perdió un ascenso en Llagostera con el Nàstic en una eliminatoria muy caliente y habrá advertido a los suyps.

Horario y entradas

Entonces también hubo mucho lío con el horario del partido de vuelta. En aquella ocasión el conjunto burgalés se vio obligado a poner el partido de ida en Anduva al mediodía y no estaba dispuesto a pasar por lo mismo siete días después en Palma. Los balearicos, al igual que el Mallorca este año, jugaron la mayoría de los encuentros de la fase regular a las doce en el Estadi Balear. Lucharon lo indecible para adelantar su vuelo de regreso y así obligar también que la RFEF programara el encuentro a las diez y media de la mañana. Un horario insólito y que alcanzaba su objetivo de incomodar al rival con los dimes y diretes. Es cierto que en la ida no hubo este lío con las entradas. De hecho el Mirandés ofreció 600 a los blanquiazules para un estadio de Anduva que no había vivido la ampliación de su tribuna lateral y la capacidad era menor a la actual. Ello explica que este caballo de batalla con la afición barraleta llega a sabiendas que se desplazarán masivamente y hay que minimizar su presencia apelando al reglamento del mínimo del 5% del aforo destinado a afición visitante.

La grada de Son Moix celebrando el tanto de Aridai. Foto: RCDM.
La grada de Son Moix celebrando el tanto de Aridai. Foto: RCDM.

De provocadores a víctimas

Otra de las polémicas más sonadas llegó con unas declaraciones de Carlos Pouso confesando a Miky Tous de IB3 Radio en directo que, durante la semana, había “recibido llamadas sospechosas” sin querer profundizar en el tema y dejando al aire todo tipo de interpretaciones. El técnico de los castellanos logró generar todo tipo de suspicacias hacia la honestidad de la cúpula balearica. Luego finalmente el foco de las sospechas se puso sobre el penalti de Mantovani que resucitó al Mirandés cuando el encuentro iba a la prórroga. Pablo Alfaro empezó a jugar esas mismas cartas nada más sentarse en la sala de prensa de Son Moix con su famoso “ahora nos vemos en Anduva”. Por último, el comunicado del club burgalés no ha sido casualidad. Es una provocación en toda regla que ha encontrado en las redes sociales la respuesta esperada. Ha agitado el avispero mallorquinista generando la tensión necesaria como para exigir en la reunión de la Comisión Antiviolencia que el partido se declare de alto riesgo. Enseñarán los tweets y comentarios más susceptibles de interpretarse como amenazas. Saben que viajará mucha gente sin entrada, algunos incluso entre la afición local, y se ponen la venda antes de hacerse la herida.

Dominar la escena

El Mirandés es el primer club que le ha aplicado al Mallorca el manual del otro fútbol. Todos estos pequeños roces, hostilidades e incomodidades al límite del reglamento y que se juegan fuera del campo, sirven cuando las fuerzas están igualadas. Ayudan a inclinar la balanza como pudo suceder frente al At. Balears cuando la final por el ascenso estaba empatada y con rumbo a la prórroga. Actualmente su problema es que el Mallorca les dio un repaso futbolístico sobre el verde y el gol de Camacho les ha abierto mínimamente una puerta a la esperanza. Es por ello que tratarán de explotar al máximo el factor Anduva. Para que una olla empiece a hervir, primero hay que encender el fuego y eso es lo que están haciendo. Pero podéis estar tranquilos los barralets: a perro ladrador, poco mordedor. Este Mirandés no es el de Pablo Infante ni este Mallorca es el At. Baleares de los Antoñito, Perera y Dani. Moreno ya perdió un ascenso en Llagostera con el Nàstic en una eliminatoria muy caliente. Por eso quiso cortar de raíz la tangana en el centro del campo con 3-1 y habrá mentalizado a los suyos de lo que espera en Anduva en un escenario que han preparado a conciencia.


Portada: Moreno interviene separando en el rifi-rafe de la segunda mitad (RCDM).

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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