La revolución de Sergi

2017_05_07 Sergi Barjuan

Toda revolución que triunfa debe pagar el peaje de unos momentos iniciales de incertidumbre. La apuesta de Sergi Barjuan tardó cuatro partidos en asentarse con cambios en el once, oportunidades para varios jugadores y descartes arriesgados. El técnico necesitaba una victoria para afianzar su plan. Y ésta llegó en Sevilla. En el Sánchez Pizjuán la rebelión de Sergi tomó cuerpo, pero fue en el último suspiro en Son Moix ante el Elche cuando el técnico se cargó  definitivamente de argumentos para avalar su cruzada. Por el camino se han sucedido algunas decisiones cruciales para entender el mensaje del entrenador y el nuevo rumbo trazado por el equipo.

Fue en el último suspiro ante el Elche cuando se cargó  definitivamente de argumentos para avalar su cruzada.

Pleguezuelo sí, Raíllo no

La confianza en Julio Pleguezuelo no es casualidad ni tampoco un capricho pero llama muchísimo la atención si atendemos al papel que le habían reservado Fernando Vázquez y Olaizola anteriormente. Sergi había estudiado al equipo y completó su análisis intercambiando opiniones con varias personas antes de aterrizar. Dos son los motivos fundamentales del cambio Pleguezuelo-Raíllo. El primero es de concepto. Con Yuste de central, Sergi necesitaba un perfil de mayor velocidad que complementara al capitán. Una característica que no aporta Raíllo, sobretodo en espacios abiertos. El técnico entendió que durante gran fase de los partidos necesitaría adelantar la línea defensiva para arriesgar y precisaba de un defensor rápido como el mallorquín. La segunda razón que recomendaba la entrada de Pleguezuelo en detrimento de Raíllo obedece a la poca fiabilidad del andaluz. Sus errores han penalizado mucho al equipo durante toda la temporada, mucho más de lo que ha aportado, en una posición clave y de máximo riesgo.

Sergi dando instrucciones en el banquillo de La Romareda. Foto: LFP.
Sergi dando instrucciones en el banquillo de La Romareda. Foto: LFP.

Álex Vallejo, equilibrio en la medular

Sergi ha enterrado de manera silenciosa pero definitiva al trivote que empezó la temporada. La aparición de Álex Vallejo con Olaizola se ha visto reforzada desde la llegada del técnico catalán. Vallejo es el encargado de dotar al equipo de mayor equilibrio, una cualidad siempre muy buscada por los entrenadores. Juan Domínguez, intrascendente durante todo el curso, y Juan Rodríguez, renqueante en el físico y poco involucrado en tiempos de Olaizola, han sido los grandes damnificados de Sergi. Arriba, Mou y Angeliño son las cartas novedosas. Ambos han visto modificado su rol en el equipo y su posición en el terreno de juego. La idea es diversificar el gol desde el intercambio de posiciones. Sergi no quiere jugadores estáticos. El gol tiene que aparecer desde segunda línea porque este año no hay Ortuños ni Xiscos, y eso es lo que intenta potenciar el catalán. Hasta ahora, los rivales directos que han visitado Son Moix han planteado sus partidos teniendo en cuenta dos factores: la ansiedad del Mallorca y su falta de gol. El conjunto de Sergi sigue estando en la picota pero se ha ganado el derecho a soñar.


Foto portada: Miguel Manera.

Sobre Josep Verger

Periodista. Trabaja en la redacción de deportes de IB3 Televisió desde hace 10 años. Actualmente forma parte de la plantilla de redactores del Informatiu d'Esports.

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