Las orejas al lobo

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Rafel Nadal ya le ha visto las orejas al lobo en esta temporada de tierra. Ello no quiere decir que el ya ex número uno del mundo no lo advirtiera en la rueda de prensa del día anterior. El manacorí se exigía más antes de enfrentarse a un Dominic Thiem que mató dos pájaros de un tiro al acabar con la racha de cincuenta sets y veintiuna victorias consecutivas consecutivas sobre tierra batida. Precisamente el vienés era el último que había logrado vencerle hace casi un año natural en Roma. Desde ese tropiezo en el Foro Itálico llegó la décima en Roland Garros y los undécimos títulos en MonteCarlo y Barcelona.

Esta derrota debe redimensionar la racha que acumulaba Nadal y advertirle, siendo autoexigente de por si, que hay que seguir perseverando.

Cambio de plan

A pesar de que Nadal había logrado vencerle con solvencia en París y el Principado enlazando dos sets en blanco entre el tercero del Grand Slam francés y los nueve primeros juegos en Mónaco, el tenista de Manacor tenía claro que si hay alguien preparado para darle guerra sobre polvo de ladrillo, ese es Thiem. El austriaco salió despejando todas las dudas respecto al último duelo y sometió al cinco veces campeón de Madrid con bolas altas y con profundidad sobre el revés de su rival. Precisamente el mallorquín era incapaz de golpear cómodo desde esa posición y, como dijo textualmente en un grito de desesperación hacia su box: “no puedo abrirle pista y él (Thiem) está pegando parado”. También Moyà dijo a TVE tras el primer set que notaba a su pupilo algo nervioso en los puntos importantes. No era el día.

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Aviso a navegantes

Lo veníamos diciendo desde el arranque de la gira. Hasta la fecha nadie estaba siendo capaz de postularse para mirarle a los ojos y plantearle batalla a Nadal. Solamente un mal día del propio tenista o que alguno de los presentes oponentes elevara su nivel, podía amenazar su dominio. En esa ecuación aparecieron ambos factores. El campeón de 16 Grand Slam no logró afilar sus principales armas ni tampoco estuvo cómodo con la versión más agresiva del jugador con mejores recursos sobre esta superfície para plantarle cara. Thiem encontraba cualquier dirección con su revés y lograba con facilidad winners jugando por delante de la línea. Esta derrota debe servir para redimensionar la impreisonante racha que acumulaba el zurdo de Manacor y advertirle, siendo autoexigente de por si, que hay que seguir perseverando antes de París.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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