Matrícula de Honor

Nadal junto a todo su equipo en la Philippe Chatrier tras conquistar su décimo Roland Garros. Foto: FFT.

Las leyendas no se retiran, se reinventan. Ese es el slogan que rezaba un cartel promocional de la serie Ballers. Dicha frase resume a la perfección el 2017 de un Rafel Nadal que lo culmina como número uno. La pausa que decidió tomarse hace doce meses para curar sus heridas fue la primera piedra para rearmarse de cara a una nueva temporada incierta pero llena de ilusión. La incorporación de un compañero de viaje como Carlos Moyà fue clave para recordar también de donde venía. Lo dijo Wilander al afirmar que “le respeta como a un hermano mayor” y lo refrendaba Corretja con un tajante “no había mejor persona en el mundo para entrar en su equipo”.

Su pasión por seguir compitiendo es el passing shot a todas esas voces que vaticinaban su retirada.

Aire fresco

La renovación de metas a lograr serían un estímulo pero no sería una varita mágica instantánea. Nadal solamente conoce el camino de la perseverancia y la cultura del esfuerzo. En su trayectoria avanzaba en paralelo otro cometa como Roger Federer. De hecho este año le ha ganado en las cuatro oportunidades que han colisionado en el circuito. Pero el mallorquín no se rindió al paso por la llegada de la primavera y, con ella, la tierra batida. Necesitaba saciar su hambre de triunfos y culminó una impecable gira con una intratable versión que le concedió su décima en París.

Nadal y Federer el pasado mes de octubre en la inauguración de la Academia en Manacor. Foto: TTdeporte.com.
Nadal y Federer el pasado mes de octubre en la inauguración de la Academia en Manacor. Foto: TTdeporte.com.

Asalto a la cima

Otra de las virtudes de Nadal es el inconformismo. Una asignatura pendiente para redondear su gran regreso era ser competitivo también sobre superfícies rápidas. La evolución en su juego le había permitido alcanzar las finales en Australia, Acapulco y Miami. Pero quería más y lo logró a lo grande. Tras tres temporadas en blanco sobre cemento enlazó los títulos del US Open y Beijing. Una consecuencia inherente a sumar más de un Grand Slam en una misma temporada era la de terminar como número uno. Pasó en 2008, 2010 -ese año ganó hasta tres- y 2013 justo antes de el presente curso.

Reinventarse

Precisamente en esas últimas tres fechas el manacorí reconquistó el número uno regresando de complicadas lesiones y largos periodos de recuperación. Su fuerza mental en los momentos límite son más podersos que su mejor drive. Su pasión por seguir compitiendo por grandes títulos es el passing shot a todas esas agoreras voces que subían a la red para vaticinar su retirada aprovechando sus momentos de debilidad. No se le puede pedir más a un 2017 que podría redondearse con el título de maestro en las Finales ATP. Ahí estará Federer. Otra leyenda que, lejos de retirarse, también se ha reinventado.


Nadal junto a todo su equipo en la Philippe Chatrier tras conquistar su décimo Roland Garros. Foto: FFT.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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