De padre a hijo, 32 años después

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Todavía era un joven batidor cuando, hace 32 años, cayeron las primeras filas del fondo sur al foso del Lluís Sitjar tras el gol de Gerry Armstrong ante el Valladolid. Después del gol de Lago me vino la imagen de esos 40 heridos saliendo del tumulto ese día. El domingo se repitió la historia sobre la pista de atletismo de Son Moix. Marc Sureda, joven aficionado mallorquinista, fue el único herido que tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario. Tiene 18 años y es abonado de la Curva 1916, Sureda destacó que no quiere pedir responsabilidades al RCD Mallorca “por sentimiento a los colores” a pesar de que se lo recomendaron. Pero llama la atención que, a pesar de su fidelidad, todavía nadie le ha llamado en nombre del club para interesarse por él.

No todo el mundo renuncia a pedir responsabilidades y Marc Sureda merece todas las atenciones posibles.

Momentos de tensión y dolor

Lago Junior marcó el segundo gol en el tiempo de descuento y, tal y como indica Sureda, “la euforia nos llevó a amontonarnos unos encima de otro”. El joven, que quedó debajo de la avalancha, describía la escena aclarando que veía la gente “me caía encima”. A pesar de ello reconoce no haber sentido asfixia pero sí “mucho dolor” al quitarse el zapato y ver que se había “desgarrado una uña” y le quedó un dedo “en carne viva”. Sureda también sufrió un esguince “al tratar de tirar del pie” tras quedar atrapado debajo de la valla. Afortunadamente los servicios de emergencia y la seguridad privada actuaron para evitar males mayores. El único herido fue trasladado a un centro hospitalario sientiendo “muchísimo dolor”, motivo por el cual se le aplicó una inyección calmante y deberá pasar varios días en reposo en su domicilio.

De Armstrong a Lago Junior

La vida da muchas vueltas y aquel 18 de marzo de 1984, el padre de Marc Sureda estaba en el fondo sur del Lluís Sitjar cuando Armstrong marcó y, tal y como relata el joven, quedó “a dos escalones de la avalancha”. Mientras era trasladado en ambulancia se comunicó con su padre quien “no podía creérselo” cuando le contó que se repitió la historia. Por suerte este accidente ha quedado en un susto. Sureda no puede asegurar que esa valla estaba clavada fija en el suelo pero si afirmó que volverá a los partidos “en cuanto esté recuperado”. Lo mínimo que podría hacer el club es tener el detalle de interesarse por él. No todo el mundo renuncia a pedir responsabilidades y Marc Sureda merece todas las atenciones posibles.


Foto: Facilitada por Marc Sureda.

Sobre Tomeu Terrasa

Comunicador dedicado durante más de 30 años a la información deportiva. Ha narrado al RCD Mallorca en Primera y Europa además de acompañar a Moyà y Nadal alrededor del mundo desde 1997.

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