Réquiem rojo

Los futbolistas del Mallorca terminaron abatidos tras un nuevo tropiezo. Foto: LFP.

Son Moix, teatro de los horrores

Vergüenza por la violencia verbal, tristeza por el abandono del club e indignación por el futuro que depara el destino. El mallorquinista de toda la vida, el que nunca falla, sintió esa mezcla en el cuerpo. A pesar de todo, la mayoría optó por armarse de valor y acompañar a su equipo en la enésima oda a la impotencia. Durante toda la tarde flotó en el ambiente ese tipo de presión del que ya se sabe condenado. Primero se manifestó en forma de muro invisible para maniatar a los jugadores en el terreno de juego. Después derivó en el teatro de los horrores. Lo vivido el sábado en el estadio de Son Moix fue un claro episodio de autodestrucción y el reflejo de lo que es ahora mismo esta entidad: un esqueleto moribundo, un gigante sin piernas, una caricatura de ella misma incapaz de luchar por su supervivencia.

El sábado no se bajó matemáticamente pero sí de espíritu.

Pena

Sin palabras para describir la desolación, el entierro en que se ha convertido el feudo rojillo. El mal es tan profundo, tan dañino, que incluso se perciben conatos de Guerra Civil. Un grupo de mallorquinistas acusando a otro mallorquinista acompañado de su hijo pequeño al salir del estadio. Gritos de traidor por su supuesta tibieza ante los actuales dirigentes. Insultos no sólo a los jugadores, al presidente o al consejero delegado, también entre la parroquia. Pena.

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Imagen tocada

El club no es Maheta Molango, ni siquiera es Robert Sarver. El Mallorca no son estos jugadores. Ni antes era Olaizola, ni ahora es Sergi. El club es su gente, su historia y su imagen, cada vez más tocada. En ese rostro se adivina el paso de aquél que camina inexorablemente hacia el descenso más doloroso. Lamentaciones internas (“està fet”) y resignación asumida (“a Estats Units no senten els tirs”). El bochorno se alargó en una tarde para olvidar en la que se firmó una rendición tácita. El sábado no se bajó matemáticamente pero sí de espíritu. Esta institución en otro tiempo admirada se ha vuelto irreconocible. Por desgracia, lo peor está en camino. Réquiem por el Mallorca.


Foto portada: LFP.

Sobre Josep Verger

Periodista. Trabaja en la redacción de deportes de IB3 Televisió desde hace 10 años. Actualmente forma parte de la plantilla de redactores del Informatiu d'Esports.

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