Sarver no quiere ser uno de los nuestros

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No me gustó ver a Sarver en la zona VIP de la pista de atletismo y no sentado en el palco. Este es el ejemplo más claro que este hombre no ha leído como funciona un club de fútbol sociedad anónima deportiva. Él tiene claro que el Mallorca es una de las muchas inversiones en empresas que seguro tiene, pero nada más. No tiene sentimientos ni lutúrgia futbolística. Nada de nada. Es su negocio, su inversión y su capricho.

Sarver no ha querido ser uno de los nuestros. Pero si quiere ser el dueño de algo muy nuestro.

Dólares

Este RCD Mallorca tiene una masa social muy importante. Es una institución centenaria que genera sentimiento y proyecta la imagen de la ciudad y la isla al exterior. Pero todo esto, para la propiedad norteamericana, no le interesa en absoluto. No es que no haya llegado a conectar con la sociedad mallorquina, es que no han hecho nada para acercarse a ella. Bueno, sí. El día de su debut le vimos sirviendo platos de paella con traje de Hugo Boss a los peñistas en un paripé organizado por Claassen el día del traspaso de poderes. El Mallorca le gusta como negiocio o caprocho. Cree en el producto y lleva invertidos 30 millones de euros. Dinero, dinero y más dinero. Y hay que darle las gracias. Mil gracias a Mr. Sarver. La institución es hoy la envidia como empresa y SAD de Segunda B, Segunda e incluso algunos de Primera. Que pena que no quiera asumir el papel que el guión le otorga al ejercer de propietario. No ha querido ser uno de los nuestros. Pero si quiere ser el dueño de algo muy nuestro.

Sarver, Köhlberg y Nash sirviendo paellas en los fastos del Centenario. Foto: RCDM.
Sarver, Köhlberg y Nash sirviendo paellas en los fastos del Centenario. Foto: RCDM.

Divorcio

Los tiempos cambian y el fútbol profesional también. Además, si la propiedad de turno no es ni siquiera española, el escenario deja de tener cualquier connotación sentimental. El divorcio entre club y afición se acentúa porque Robert Sarver aparece y desaparece como por arte de magia y, cuando le vemos, es imposible acercarse a él. Poco amigo de la prensa, solamente se comunica a través de los medios oficiales del club y se muestra reacio a juntarse con ningún sector del mallorquinismo para, de esta manera, poder captar sensaciones. El magnate vive en una burbuja alejado de la sociedad isleña. Este hecho marca un antes y un después con las anteriores propiedades que, como mínimo, mostraron su agradecimiento y contaron sus inquietudes a sus socios y sociedad por dejarles utilizar la entidad para sus negocios y beneficio propio. Cada uno con su dinero y sus empresas hace lo que quiere, solamente faltaría, pero para los que somos antiguos en este negocio nos cuesta entender los comportamientos de los Señores del fútbol. Repito, Sarver no quiere ser uno de los nuestros.


Portada: Sarver posando en el tejado de su hotel en Palma durante una visita a la ciudad (RCDM).

Sobre Tomeu Terrasa

Comunicador dedicado durante más de 30 años a la información deportiva. Ha narrado al RCD Mallorca en Primera y Europa además de acompañar a Moyà y Nadal alrededor del mundo desde 1997.

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