¿Por qué se transforman en la grada?

2017_03_21 Pelea padres

El cerebro humano es una máquina casi perfecta, casi. El deporte es un medio social dónde se compite por un objetivo enfrentado y se disfruta y aprende en el proceso, o se debería. Este medio social y cultural tiene unos códigos de conducta extendidos entre las personas partícipes. Ante las numerosas muestras de violencia en situaciones deportivas de las últimas fechas, la pregunta que muchos se hacen es ¿por qué?

Nuestro cerebro es lo que es gracias a la evolución, y concretamente somos lo que somos gracias a la parte frontal del cerebro, la cual permite el razocínio, la reflexión, el autocontrol y otras funciones conscientes. En este proceso evolutivo, compartimos con los mamíferos una parte más primitiva del cerebro que es la que nos genera emociones de forma involuntaria: miedo, ira, tristeza, alegría, sorpresa. Junto a otras partes del cerebro más evolucionadas, que, en parte, compartimos con algunos primates, nos permiten “disfrutar” de emociones más secundarias o sociales igualmente involuntarias: celos, vergüenza, envidia, estima, etc.

Las emociones no piden permiso para entrar en nuestra cabeza y se deben controlar adecuadamente.

Gestionar las emociones

La aparición de una emoción en una persona siempre es un acontecimiento que no se decide voluntariamente, por lo que el trabajo con emociones siempre se da cuando están presentes dichas emociones. No todas las personas son capaces de controlar y gestionar su estado emocional cuando siente estas sensaciones, también depende el motivo que las provoca, la intensidad o la duración, eso incrementa la dificultad para controlarlo. Existen estrategias y técnicas de gestión emocional que permiten ese autocontrol tan necesario. Nuestras creencias y convicciones también condicionan la aparición de estas emociones, por lo que es imprescindible ser informado y formado para romper mitos de la gente. Así pues, el primer motivo por lo que las personas se encienden con el deporte, es porque las emociones no piden permiso para entrar en nuestra cabeza y se deben controlar adecuadamente, lo cual no es siempre fácil.

Endogrupo y exogrupo

Existen estudios científicos sobre cómo cambia nuestra conducta al estar en grupo y en sociedad. La teoría de endogrupo y exogrupo defiende que por el simple hecho de etiquetar a otros de tu bando y que te muestren quien es el bando contrario una persona ya se comporta de peor forma con el exogrupo (contrario) que con el endogrupo (sus iguales). Por tanto al disputarse encuentros entre dos equipos que buscan la victoria, las personas buscamos beneficiar a los nuestros por encima de los otros. Cualquier conducta que se pueda interpretar cómo un beneficio hacia los otros puede sugerir emociones y sentimiento de injusticia. De aquí surge la violencia al arbitraje, alguien imparcial “me perjudica” cuando en realidad sólo señala las infracciones que ve. Según la teoría de endogrupo y de integración social, las personas en un grupo que insulta al árbitro o al contrario tenderemos a realizar la misma conducta agresiva por integración social o nos desentenderemos de ese grupo sin integrarnos si no queremos emitir esa conducta.

Así pues, las emociones de cada persona, impulsadas e incontroladas por algún miembro de una afición puede conllevar que le sigan otros miembros de ese grupo, si esa conducta se extiende, la intensidad emocional se intensifica y puede conllevar altercados y muestras de violencia más allá de lo verbal. Ahora ya sabemos un poco mejor, por qué, mediante la formación adecuada en gestión emocional podemos rebajarla, ahora falta ponerse a trabajar y promover este tipo de trabajo.

2016_07_10 Logo psicologo

Sobre Óscar Bueno

Psicólogo deportivo mallorquín y entrenador avanzado de fútbol. Trabaja con deportistas profesionales y amateur, jóvenes y veteranos de distintos deportes. Ha colaborado con el RCD Mallorca, BSA-Palma Air Europa o la Vilas Tennis Academy. Puedes encontrar más en www.oscarbueno.es

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