Triunfo de la perseverancia

2018_04_15 Urbia Palma 02

El proyecto heredero del exitoso Can Ventura ha logrado algo mucho más valioso que los títulos de Superliga y Copa del Rey. El Urbia Voley Palma se ha hecho mayor tras la etapa de Damià Seguí. Podemos sostener dicha afirmación porque, disponiendo de menos recursos, ha seguido mirando a los ojos a dos históricos dominadores como Almería y Teruel. El retorno del voleibol de élite a Palma ha sido un auténtico dolor de muelas para el duopolio. El triunfo más importante de todos fue poder llegar a inscribir el equipo en la competición.

El rompecabezas de Marcos Dreyer, directiva y colaboradores del club se resolvió arrimando el hombro del primero al último.

Contra viento y marea

Sin el apoyo de Seguí, se tuvo que reestructurar el club de arriba a abajo. La incertidumbre de no contar con un sponsor principal hizo que algunas de las primeras espadas del doblete se buscaran un nuevo destino. Los que quedaron se adaptaron a la nueva situación económica y otros tuvieron que asumir un rol protagonista del que no habían disfrutado en la primera campaña en la máxima categoría del voleibol nacional. El rompecabezas de Marcos Dreyer, directiva y colaboradores del club se resolvió arrimando el hombro del primero al último. Sin lograr arrancar, nada de esto hubiese sido posible. El resto del relato no es más que un premio a la constancia, esfuerzo, perseverancia y superación de obstáculos. Pocos esperaban que el equipo enlazara dieciocho triunfos consecutivos. Una vuelta entera y más de la mitad de la segunda venciendo, semana tras semana, inclinando incluso a los dos grandes de la Superliga. Durante esta travesía de bonanza de resultados se sucedieron graves contratiempos como las lesiones de Nico Ronchi y Víctor Viciana. Otro quebradero de cabeza para el exigente técnico brasileño que, en sus cábalas, llegó a readaptar en la posición de opuesto a Marcelo Hister y fichó al colocador Ricardo Perini. Con muchos menos recursos en la plantilla que sus dos principales rivales, buscó soluciones al juego del equipo ante los dos correctivos de la Copa y la primera derrota en liga.

Los jugadores del Urbia Palma celebrando abrazados un punto en Son Moix. Foto: UVP.
Los jugadores del Urbia Palma celebrando abrazados un punto en Son Moix. Foto: UVP.

Fidelización

Otro de los bastiones del proyecto era el del factor local. El Club Voleibol Palma llegaba al PlayOff con 25 triunfos seguidos en casa. Once de ellos fueron en el Germans Escalas la pasada campaña y otros catorce en Son Moix. Mantener una media de mil quinientos espectadores durante la fase regular, convertían el Palau d’Esports en un fortín inexpugnable en Superliga. Esa afición es un patrimonio que ha vuelto a emerger mezclando a los veteranos que vivieron el histórico Son Amar y la savia nueva de jóvenes practicantes de este deporte que, entregados de forma entusiasta, se convierten en el séptimo jugador de Marcos Dreyer en pista. Ha llegado el momento de bajar la red, recoger los balones de la pista, cerrar la puerta del vestuario y apagar las luces del pabellón. Toca hacer balance de una temporada con muchos sacrificios en lo logístico pero muy satisfactoria en lo humano. Volver a encajar las piezas del puzzle para iniciar la tercera temporada en Superliga no será tarea fácil. Pase lo que pase, felicidades y gracias por todo.


Portada: Sesión de entrenamiento del Urbia Palma en Son Moix (UVP).

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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