Aterrizaje forzoso

El Mallorca regresó a la Segunda División con una derrota que supuso un golpe de realidad. Sobre todo si atendemos a las declaraciones de Luis García Plaza, ostensiblemente enfadado tras el encuentro, destacando que el equipo “parecía que estaba jugando en Primera y nos va a costar si no nos metemos en la dinámica de la categoría”. El técnico madrileño pudo observar desde la banda como sus futbolistas todavía no habían estaban adaptados al escenario competitivo típico de la categoría de plata.

A diferencia de la Primera División el partido estuvo marcado por la falta de continuidad y las reiteradas interrupciones.

Faltas y pérdidas

Los números así lo indican en algunos aspectos realmente reveladores. En comparación con las cifras globales del precedente rojillo más inmediato en Primera, el partido ante el Rayo Vallecano estuvo marcado por la falta de continuidad y las reiteradas interrupciones. Lo ilustran las 37 faltas cometidas durante el encuentro (diecisiete para los locales y veinte para los visitantes). En toda la temporada pasada solamente ante el Espanyol en Cornellà se superó esta cifra (41) y se igualó ante el Getafe en Son Moix (37). El partido ante los pericos era a un duelo con mucho en juego por el descenso y el estilo del equipo dirigido por Bordalás se prestaba a ello también. El encuentro arrojó un total de 168 pérdidas de balón (86 los barralets y 82 lo franjirrojos). Solamente en el mismo encuentro citado ante el Getafe se rebasó este registro superando las doscientas entre ambos equipos.

Luis García Plaza dando instrucciones en su debut en Son Moix. Foto: LaLiga.

Asfixiados

Llama también la atención el empuje del Rayo al inicio de la primera y segunda mitad. Tras el descanso ello se tradujo en el gol de Isi a los cinco minutos y varias ocasiones visitantes más. De hecho, a pesar de que el Mallorca finalizó con más posesión que su rival (56-44%), los madrileños se adueñaron del balón en los primeros minutos del primer tiempo (54%). Además en esta fase inicial de encuentro localizaron el cuero la mayor parte del tiempo en el tercio de campo mallorquinista (44%) por una presencia testimonial (9%) en el rayista. Similar fue la situación tras el descanso monopolizando la pelota (65%) en el tercio local (29%) hasta la llegada del cero a uno.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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