Calentando el derbi

Kike López y Juanjo Nieto en el último derbi entre balearicos y el filial mallorquinista. Foto: Fútbol Balear.

Cara a cara

Se acerca el final y nunca antes había estado tan cerca la posibilidad de que Mallorca y Baleares coincidieran en una misma categoría. No al menos para las generaciones más jóvenes. Lo que hasta ahora era un simple deseo que provenía básicamente de la hinchada balearica, se ha convertido esta temporada en una realidad basada en hechos y estadísticas. El mallorquinismo, que siempre ha observado por encima del hombro a su rival ciudadano, comienza a prepararse para lo que viene en caso de descenso: tener que mirar a los ojos a su vecino.

Ni los más pesimistas en el Camí dels Reis podían imaginar un derbi hace sólo cinco años.

Ni contigo, ni sin ti

Varios hechos constatan el estado de la cuestión. El pasado domingo coincidían en horario los partidos de Baleares y Mallorca B. Son Bibiloni y Son Malferit acogían dos encuentros con diferente perspectiva. Mientras el filial certificaba la permanencia matemática, el conjunto de Josico se complicaba la clasificación para el play-off de ascenso. La victoria del Hércules en feudo blanquiazul fue celebrada por los mallorquinistas que acudieron a ver a los chicos de Gálvez. Primero cantaron el gol de los alicantinos y, al final, despidieron la mañana con vítores al Hércules. Pero no sólo la afición del Mallorca vive pendiente de lo que pasa en el otro extremo de Palma. En Son Malferit también alimentan constantemente la llegada del derbi auténtico. Un viernes normal antes del partido del domingo se podían escuchar las estrofas del himno barralet en territorio enemigo. En este caso, la ironía no procedía de la afición. El silbido salía de la zona de vestuarios. Algunos jugadores mallorquines del Atlètic están muy atentos a lo que pasa en Son Moix.

Instantánea del derbi de la primera vuelta en Son Malferit. Foto: Guillermo Sánchez Garcías.
Instantánea del derbi de la primera vuelta en Son Malferit. Foto: Guillermo Sánchez Garcías.

Escenario abierto

La realidad es que a día de hoy aún está todo abierto. La victoria en Sevilla le brinda una nueva oportunidad al Mallorca. Si son capaces de ganar al Elche se meterán en la pelea y la permanencia ya no parecerá una quimera. Seguirá siendo muy difícil pero se alargará el pulso. Por su parte, el Baleares tiene que ganar los dos partidos que le quedan. El próximo en Villareal ante un rival directo que puede sentenciar las aspiraciones de los de la Vía de Cintura. Todo puede pasar aunque, ahora mismo, lo más probable es que ambos se encuentren la temporada que viene frente a frente en Segunda División B. Una cruz para el mallorquinsmo, acostumbrado a saborear las mieles de la élite del fútbol. Algo que ni los más pesimistas en el Camí dels Reis podían imaginar hace sólo cinco años. En su caso, los balearicos quizá lamenten no subir a Segunda, pero seguro que acogerían encantados a su “querido” paisano.


Foto portada: Guillermo Sánchez Garcías.

Sobre Josep Verger

Periodista. Trabaja en la redacción de deportes de IB3 Televisió desde hace 10 años. Actualmente forma parte de la plantilla de redactores del Informatiu d'Esports.

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