Danke, Kaiser

2020_07_28 Vallori 01

Si en algo todos coincidiremos es que Guillem Vallori no deja a nadie indiferente. El futbolista de 38 años no ha pasado inadvertido durante la carrera que ha decidido poner fin esta temporada. Formado en las categorías base del Mallorca, picó piedra en la Tercera División balear hasta que pudo dar el salto al fútbol internacional. Del Santa Ponça, Ferriolense y la Penya Esportiva Santa Eulàlia a, Grasshopper suizo y el Munich 1860. Su periplo de nueve años por el viejo continente fue suficiente para darse cuenta que sus últimas patadas a un balón debía darlas en su tierra y el Atlètic Balears fue su último destino.

Ha sido una pena que no te dejaran intentar cumplir sobre el césped la promesa que le hiciste a Xavi, Káiser.

Hasta el final

Si en algo Vallori me ganó a nivel personal, sin necesidad de hacerlo sobre el terreno de juego ni con escaparates mediáticos de por medio, fue durante los últimos meses de vida de Xavi Delgado. El káiser se volcó desde el primer día visitándole en más de una ocasión en el hospital. También fue el primero de los futbolistas que se acercó a la banda a abrazarle el último día que Xavi pudo acudir al Estadi Balear mostrándose muy afectuoso y empático con su esposa e hijos y familia. Él también es padre y marido y procuró saber, casi a diario, noticias sobre la evolución de su enfermedad debido a la coincidencia, por motivos laborales, de un familiar suyo con la mujer de Xavi. Después del encuentro algunos de sus amigos más cercanos fuimos a agradecer el gesto de la plantilla que él capitaneó. Se le notaba abatido y, tratando de cambiar de tercio felicitándole por la victoria contra el Langreo, su respuesta fue: “todo pasa a un segundo plano cuando la vida está en juego”.

Vallori abraza y coge de la mano a Xavi en el Estadi Balear.
Vallori abraza y coge de la mano a Xavi en el Estadi Balear.

Comprometido

Sus lágrimas eran sinceras como también lo fueron en el Estadi Balear pocos días después del fallecimiento de Xavi. Durante el acto de homenaje recordó con cariño el curioso día que se conocieron. Vallori y su esposa esperaban la furgoneta de la empresa de aparcamiento de vehículos en el aeropuerto. De repente se paró una, que no era ni de la misma compañía que debía recogerles, gritando “Vallori, puja!”. Así de espontáneo y generoso era siempre Xavi. Sorprendidos, decidieron subir y allí nació una bonita amistad que siguió domingo tras domingo en Son Malferit. En esas mismas palabras recordó el futbolista como, en los malos momentos como en la campaña 2017/18 de la agónica permanencia, siempre le buscaba con la mirada en la grada. En su parlamento, el capitán prometió también darlo todo para intentar ascender y ofrecérselo. Una pena que no te dejaran intentarlo sobre el césped, Káiser.


Portada: Vallori y Xavi en Son Malferit celebrando la permanencia de la temporada 2017/18.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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