El sexto monumento

Llega el sexto monumento. Es cierto que no es tal. No tiene ni la tradición ni la longitud de los grandes monumentos del ciclismo. Aunque, ciertamente la Strade Bianche ha calado en el corazón del aficionado.

La plasticidad, armonía, contexto, el paisaje de la Toscana y, principalmente, los catorce tramos del llamado “sterrato” —caminos de tierra blanca— consiguen generar una atmósfera única, que ha convertido a esta clásica en un momento diferente y exclusivo de la temporada.

Son cerca de sesenta y cinco kilómetros de “sterrato“, repartidos en los doscientos kilómetros de carrera. El final es apoteósico.

Catorce tramos de “sterrato” completan un recorrido de 201 kilómetros. 

Las callejuelas empinadas de Siena, con la Vía Santa Catarina y sus rampas al 16%, el público agolpado en las veredas, vociferando al paso de la pugna que dirimirá al vencedor, se han convertido en una de las más bellas escenografías del ciclismo moderno.

La desembocadura de los ciclistas en la imponente Piazza del Campo es una amalgama de cromatismo, tradición, historia y estética: una postal que acopla el hoy con el ayer, el ciclismo primitivo de los superhombres de antaño y el moderno de parámetros y estadísticas afinados hasta la excelencia científica.

Se prevé que el Monte de Santa María, a más de ochenta kilómetros de meta, vuelva a ejercer de juez. Es el tramo en el que viene escapándose, irresistible, la figura del momento, Tadej Pogacar.

Será el estreno del esloveno en esta temporada. Todas las atenciones están puestas en este nuevo Merckx, que afronta el 2026 como el año en qué puede alcanzar el quinto Tour de Francia, oráculo que le abriría el Olimpo de los dioses del ciclismo.

Pogacar, a por su cuarta Strade

La Strade Bianche es una carrera pura. De esas que atrapan. Además, el momento de su llegada es dulce. Llevamos un mes de competición, sin embargo, ninguna carrera cuenta con el oropel y el peso de la púrpura que reúne la carrera toscana. La meteorología, tan incierta en estas fechas, acrecienta tanto la mística como la épica. Serán los ciclistas los que escriban el guion final. Sin embargo, la actual generación se suele regalar al espectador.

Queda por conocer el grado de competencia que los rivales serán capaces de someter al poderoso Pogacar. Se cuenta que sus números mejoran lo visto hasta ahora. Quizá tenga el rival en su propio equipo, con la emergente figura del mexicano Del Toro.

La sobremesa del sábado será como un gran Reserva de ciclismo por la Toscana.

Pogacar

Sobre Fernando Gilet

El Rutómetro de Fernando Gilet. Blog personal | IG @fernandogilet | Opinión, comentario y análisis de la actualidad ciclista de allí y de aquí con un toque muy personal.

Deja una respuesta

*

Acepto la politica de privacidad *