Folklore y postureo en los JJOO

2016_08_08 Pekin

He tenido la suerte de vivir dos Juegos Olímpicos. En Sidney 2000 hice el seguimiento a los deportistas mallorquines. En los de Pekin 2008 tuve la oportunidad de vivir los preparativos de unos JJOO y mostrar, en una previa de 12 capítulos televisivos, lo que se encontrarían los nuestros.

Sin derechos en las antípodas

En los australianos fue algo más de un mes de muchísimo trabajo y estrés junto a los reporteros Paula Garuz -cámara de televisión- y el fotógrafo Joan Torres. Las once horas de diferencia nos obligaba a un gran esfuerzo, además de trabajar en unas condiciones complicadas por no tener derechos televisivos y realizando todo el trabajo en la villa olímpica, puerta del IBC o en la sede de la casa de España.

Profesionalmente valió la pena. Pero si antes los Juegos ya no me habían llamado la atención, después de vivirlo en directo me quedó claro que, esta mezcla de deportistas amateur con los super profesionales y mucho folklore con la excusa del espíritu olímpico, no va conmigo.

Vigilados en China

En China fue muy diferente y emocionante. Poder estar en el Nido un año antes de su inaguración, así como el resto de las obras. Me sentía un previlegiado además de contar con una fenomenal equipo de trabajo. Me gustó muchísimo más poder conocer la cultura china, sus constumbres, la muralla y vivir durante algún tiempo en Pekín. Eso sí, con una comisaria política incluída ya que, el gobierno chino, nos adjudicó una ” guia” que intentaba llevarnos por el buen camino. Cosa que no llegó a conseguir del todo.

2016_08_08 Sydney

Hipocresía

Antorcha, desfile, interminables discursos, bailes y fuegos artificiales. Para mi no hay nada más aburrido que una ceremonia de inaguración de unos JJOO. Interminables y con deportistas de países exóticos vestidos con su traje regional. Cada cuatro años la misma película. Cansa mucho.

Los JJOO deberían manterner su espíritu amateur y no mezclarlo con los profesionales.

Tampoco entiendo la hipocresía de algunos deportistas de élite que cambian el hotel de cinco estrellas por apartamentillos -sin ninguna comodidad y goteras- o los restaurantes de lujo de las principales capitales del mundo por un comedor donde se sirve rancho. No entiendo que toda la vida se quejen de si los desplazamientos son largos o si tienen que estar dos horas de escala en un aeropuerto y, cuando van a unos Juegos, se tiran cuatro horas de pie y dando tumbos para desfilar o se desplacen en buses modelo SALMA para ir a competir.

Exigencia, disciplina y profesionalidad

Hay algunos pocos que son fieles a sus constumbres y no desfilan ni están en la villa mantienendo la concentración para conseguir el metal. La gran mayoría van a los JJOO como si de un viaje de fin de curso después de cuatro años con la excusa de competir por el “espiritu olímpico”. Lo mío es máxima exigencia, disciplina y profesionalidad. Los Juegos deberían manterner su espíritu amateur y no mezclarlo con los profesionales que, con sus europeos y mundiales, ya tienen suficiente.

Sobre Tomeu Terrasa

Comunicador dedicado durante más de 30 años a la información deportiva. Ha narrado al RCD Mallorca en Primera y Europa además de acompañar a Moyà y Nadal alrededor del mundo desde 1997.

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