Guerra interna por Sarver

El ya bautizado como Sarver Gate por los medios de comunicación estadounidenses sigue desatando un amplio caudal informativo y de opinión. La revista de referencia Sports Illustrated sigue la pista de las graves acusaciones a Robert Sarver de racismo y misoginia y este miércoles Howard Beck, redactor jefe, ha realizado un amplio artículo titulado Robert Sarver y la prueba más dura de la NBA: ¿Qué hará la liga deportiva más progresista con el propietario de los Suns? 

El periodista norteamericano plantea un análisis en base a dualidad dentro de liga de baloncesto más importante del mundo: por un lado el posicionamiento “progresista”, lo llama él, de la institución respecto a cuestiones de lucha por la justicia e igualdad apoyando el movimiento civil Black Lives Matter y, por el otro, el de los multimillonarios propietarios de las franquicias que han sido abiertamente, la mayoría donantes de fondos al Partido Republicano y a la causa electoral de Donald Trump.

La NBA se enfrenta, ante un escenario dividido, a otra prueba de su conciencia colectiva: qué hacer con Sarver.

Dos realidades

Beck señala en su artículo que la NBA “no es una institución monolítica; los funcionarios de la liga de mentalidad progresista, como el comisionado Adam Silver, no comparten necesariamente los mismos valores que los propietarios multimillonarios que dirigen la liga; y que quizás no se debe confiar siempre en esos propietarios en cuanto a las declaraciones de justicia social, sin importar cuántas emitieron en medio de las protestas de George Floyd en el verano de 2020″ en referencia a que casi todas las franquicias de la NBA, incluyendo los Suns de Sarver, emitieron declaraciones expresando su indignación por la muerte de Floyd a manos de un agente de policía de Minneapolis y muchos pidieron una reforma policial.

Beck plantea que una liga como la NBA “cuyo grupo de trabajadores más importante está compuesto principalmente por deportistas negros que suponen alrededor del 75-80%, en esta competición el Black Lives Matter es mucho más que un eslogan, como demuestra la oleada de activismo de los jugadores que siguió a la muerte de Floyd el año pasado”. El redactor jefe de SI recuerda como, a raíz de estos hechos, se creó Coalición Nacional para la Justicia Social en el Baloncesto como un organismo paralelo a la NBA concebida en respuesta a la huelga de jugadores que detuvo brevemente los playoffs de 2020. 

 

Lobbies enfrentados

James Cadogan, su director ejecutivo, “presionó enérgicamente al Congreso este otoño para que aprobara la Ley de Justicia Policial George Floyd y la Ley de Avance del Derecho al Voto John R. Lewis, subrayando una vez más el amplio compromiso de la liga con estas causas. Sin embargo, muchos de los propietarios que financian el grupo de Cadogan contribuyeron simultáneamente con millones a los políticos republicanos que se oponen firmemente a esos mismos esfuerzos“, cita Beck elevando las aportaciones en forma de donaciones por parte de propietarios de franquicias de la NBA al Partido Republicano hasta los 15 millones de dólares en los últimos cinco años.

Entre los contribuyentes al proyecto político de Trump están Dan Gilbert (Cavaliers), James Dolan (Knicks), la familia Holt (Spurs), Tilman Fertitta (Rockets), Josh Harris (Sixers) así como también Micky Arison (Heat), que resulta ser miembro de la Coalición por la Justicia Social de la NBA, o el propio Sarver (179.000 dólares). Otros propietarios de la NBA, de hecho, ponen su dinero en candidatos del Partido Demócrata como Mark Cuban (Mavericks), Vivek Randive (Kings), Jeanie Buss (Lakers) y Marc Lasry (Bucks). Beck plantea que ahora la NBA “se enfrenta a otra prueba de su conciencia colectiva: qué hacer con Sarver”.

Si las acusaciones contra Sarver resultan ciertas y la NBA le permite quedarse, descartará su posicionamiento progresista.

Callejón sin salida

“El mensaje tiene que ser claro de que esto no es aceptable”, declaró el expívot de la NBA Etan Thomas. “Y creo, yo personalmente, que Sarver debería ser destituido”. Todo lo que no sea eso, dice, haría que los esfuerzos de justicia social de la NBA fueran “nulos”. Thomas añade: “Hay que tomar una posición clara y eso determinará y afectará al legado de Adam Silver como comisionado”. Beck insiste en que la investigación “está en curso y el informe final podría tardar semanas o meses“.

El jefe de redacción de SI acude también a la opinión de Len Elmore, antiguo jugador de la NBA, quien considera que “si sólo dependiera de Silver, Sarver sería desterrado con la misma rapidez y certeza que Sterling. Pero Silver no es la NBA, y la NBA no es la institución puramente progresista que a menudo pretende ser. Si las acusaciones contra Sarver resultan ser ciertas, su anterior postura de justicia social sólo puede considerarse falsa. Y si la NBA le permite quedarse, también se puede descartar el resto de sus posicionamientos”.

 

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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