El Moyà más vintage

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En 2010 Carlos Moyá tenía 33 años. Por una lesión en el pie sería su último año, entonces. En todo caso sigue siendo un tenista muy querido en el ATP Champions Tour. Su vida da para muchos relatos con aspectos increíbles en su carrera. Repasaremos solo algunos episodios de su larga y prolífica trayectoria.

Un zurdo que jugaba como diestro

Campeón de Roland Garros (1998) y de la Copa Davis (2004) también comenzó, como todos los grandes, jugando torneos de nivel Futures y Challengers. Estos siguen siendo la columna vertebral de la pirámide tenística. Aunque es zurdo natural al escribir, el saque y la derecha de Carlos los conecta con la diestra. Además de su calma y tranquilidad en la pista, sus padres Andrés y Pilar le transmitieron la afición por este deporte.

En bastantes momentos de su carrera Carlos Moyá rompió moldes. Pasó por el CAR de San Cugat. En esa época jugó algunos torneos Satellites en Madrid. En esos mismos torneos estaban colegas como Galo Blanco, los hermanos gemelos Vicente, Tati Rascón, Joan Balcells, Jordi Mas o Jacobo Díaz. Carlos ya se mostraba muy maduro en la cancha. Con Jacobo Díaz fue campeón europeo sub-18. Luego vinieron en 1995 algunas victorias en torneos Challenger además del primer ATP en Buenos Aires y ante Félix Mantilla.

1995 y 1998 fueron años clave en la carrera de Moyá para dar el salto y alcanzar después el número uno.

La huella de Charly

La capital argentina es una de las ciudades del mundo donde más le aprecian. Otras donde también es muy querido son Melbourne, Umag y Chennai. En cada una de ellas ganó o perdió, pero dejó impronta de su clase como jugador y persona. En Australia llegaron a animarle tanto o más que a Hewitt. En Umag le acabaron dando la medalla de hijo predilecto del pais (Croacia). En Chennai llegó al torneo con temblores todavía en la tierra tras el tsunami de 2004. Ganó el torneo y donó el premio íntegro -52.000$- a las víctimas.

Pero no me olvido de 1995. Ese año Carlos Moyá triunfó en dos torneos Challenger: Oberstaufen -derrotó en la final a Jiri Novak- y Budapest -donde se cruzó con Emilio Sánchez-Vicario, Carlos Costa, Jordi Arrese o Quino Muñoz-. En un sentido les daba el relevo. En el Challenger de Barcelona llegó a la final ante Jordi Burillo. En Sevilla alcanzaba las semifinales. De lo que a buen seguro Carlos Moyá no tenía certeza, es que llegaría a la cúspide del tenis mundial.

Asalto al número uno

Ya había avisado con grandes partidos ante el zurdo Thomas Muster. Moyá estaba en el camino. Tras su gran irrupción en la final Australia (1997), completó un 98 que le dejaría a las puertas del asalto al número uno: título en Roland Garros, semis en el US Open y final en la Copa Masters de Hannover. Pero, aunque fuera breve su permanencia en el puesto de número uno, lo logró en 1999. Jugó la final de Indian Wells frente a Mark Phillippoussis. La perdió pero, con los puntos sumados, logró algo inédito que no había alcanzado ni el gran Manuel Orantes.

Abrió un camino que luego seguirían Juan Carlos Ferrero y Rafael Nadal. Y ellos también comenzaron venciendo en Challengers. Desde el 2010 ha pasado tiempo. Moyá en senior llegó de nuevo a número uno del mundo. Realizó una gran tarea como capitán de Copa Davis combinándolo con su vida familiar. Más reciente ha sido su gran trabajo como entrenador de Milos Raonic: número 3 del mundo y finalista de Wimbledon. Una lástima que no tenga continuidad en 2017. Da para varios artículos. Es impresionante.


Foto portada: Archivo personal de Manuel Poyán.

Sobre Manuel Poyán

Una de las voces más carismáticas de las transmisiones televisivas de tenis en castellano. Actualmente en Eurosport, empezó en TVE. En radio se le puede escuchar en Planeta Eurosport y escribe en el blog de dicha cadena además de colaborar en distintas publicaciones especializadas en el deporte de la raqueta.

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