Remco Evenepoel protagoniza una exhibición de fuerza, talento y ambición pocas veces vista en los treinta y cinco años de historia de la Challenge Ciclista a Mallorca.
Estos días estoy dedicado en la organización de las Challenge Ciclista a Mallorca, una experiencia que te permite descubrir por dentro el coordinado y complejo engranaje que hay detrás de la escapada de ciclistas que vemos por la televisión durante las carreras.
Cada día es una emoción diferente, sin embargo, la que ayer presencié, en todos los años que llevo siguiendo de cerca este acontecimiento internacional, nunca la había experimentado.
A poco más de cincuenta kilómetros de meta, cuando supimos que el dorsal número dieciocho lanzaba un ataque descomunal en las primeras rampas del Coll de Soller, y que este potente ataque tenía como protagonista a Remco Evenepoel, supe que comenzaba una aventura que bien podría definirse como el compendio filosofal y presencial de todas las crónicas que desde El Rutómetro vengo narrando desde hace cinco años.
Cuando radio vuelta anunció que el dorsal 18 era Evenepoel supimos que empezaba el espectáculo.
Brutal. Ciclismo puro, descarnado, abrasivo, temerario, celestial. Qué despliegue de talento, potencia y ambición. ¿Qué necesidad tenía? La que solo el corazón de un campeón puede ansiar.
Un ataque que es un claro mensaje
El pitbull – qué buen seudónimo – Evenepoel desgarró las expectativas de Pablo Castrillo (Movistar Team) y Adríà Pericas ( UAE) iniciando el descenso que tantas veces he subido en mis años de ciclista.
El hecho de que todo lo que estábamos viviendo, además, fuera en un contexto familiar, reforzaba mucho más la vivencia que estábamos presenciando.
Evenepoel avanzaba, incrementaba la distancia con el pelotón. Los segundos iban cayendo uno detrás de otro hasta llegar a superar los dos minutos de diferencia.
Íbamos a una media de 60 kms/ h detrás de un ciclista que dejaba atrás poblaciones que le veían pasar como un cohete.
Los acompañantes que llevaba en el coche, mientras veíamos a pocos metros la exhibición del portento, no daban crédito a que estuviéramos siguiendo la estela de un ciclista que movía, y de qué manera, una maquina a pedales. Era impresionante.
Remco Evenepoel debutaba en Mallorca, estrenando equipo, el Red Bull – Bora hansgrohe, en el Trofeu Serra de Tramuntana, que partía de Selva y finalizaba en el Monasterio de Lluc. Debutaba en ruta con su nuevo equipo. Consciente de que Pogacar lo estaría viendo desde Mónaco. Estoy convencido que le quiso enviar un claro mensaje: “este año voy a por ti, Tadej”
Se nos anticipa una gran temporada.


