Señoritos del balón

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El fútbol debe cambiar algunas de sus costumbres que, desgraciadamente, siguen ancladas en la Prehistoria. Cada año, por estas fechas, surge el debate de por qué no hay liga en Navidad o en Fin de Año. Es una pena que, una vez más, prevalezcan los intereses de los futbolistas, su sindicato AFE y los operadores de televisión. No hay duda que los señoritos del balón tienen derecho a estar con sus familias en fechas tan señaladas como Nochebuena o Nochevieja, pero no tengo tan claro que deban borrarse del trabajo diez días y no vuelvan a jugar un partido oficial hasta tres semanas después. Imposible de asumir en cualquier empresa privada normal.

Los privilegios de los futbolistas deben acabarse o ellos acabarán con el fútbol.

Los clubes solo viven por y para las televisiones olvidándose del seguidor de base. Al cual lo que le gusta es acudir al estadio -todavía más en estas fechas de vacaciones escolares con los más pequeños- disfrutando de ver partidos en directo en horarios matinales y a precios especiales con actividades pararelas y, de paso, hacer cantera de grada. Los clubes, al ser preguntados por ello, responsabilizan a los operadores de televisión argumentando que en Navidad baja la audiencia además de las exigencias sindicalistas de los futbolistas.

Peligroso parón

En la NBA o Premier League, por poner solo dos ejemplos que nos tocan de cerca y siempre utilizamos como referentes en todo, no paran en vacaciones. Al contrario. Hasta el punto de que, en Inglaterra, la tarde de Nochevieja hay liga siendo los aficionados más jóvenes los protagonistas para los clubes. Me parece escandaloso que los futbolistas se borren durante diez días de su trabajo abandonándose físicamente -la gran mayoria- y regresando algunos de ellos con graves problemas de sobrepeso a causa de los excesos. Motivo por el cual los entrenadores y preparadores físicos le tienen pánico a estas vacaciones tan largas en mitad de la liga.

Apenas trabajan un par de horas al día y están bien pagados. Algunos exageradamente bien pagados. Ellos y sus familias son unos privilegiados en el dia a dia y encima disfrutan de más vacaciones que el resto de trabajadores. Son unos auténticos señoritos que además -como ya sabemos- ponen y quitan entrenadores o desafían a cualquiera que no les siga el paso. Como ocurrió con Maheta Molango en el escándalo discotequero de Madrid tras el partido de Soria o contra periodistas que se atreven a criticar sus conductas.

Mandan más que nadie

Veremos como llegan los hombres de Olaizola de estas eternas vacaciones para afrontar una serie de partidos -Mirandes, Getafe y Reus- de mucha exigencia. Existe también expectación por saber cual será la reacción y solución del consejero delegado a la crisis de los siete que le desafiaron cometiendo un acto de desobediencia ante los máximos reponsables -ejecutivo e institucional- que les rogaron que suspendieran la fiesta en una conocida discoteca de la capital.

Los privilegios de los futbolistas deben acabarse o ellos acabarán con el fútbol, empresarialmente hablando. El ejemplo más claro es que la LFP -con Tebas a la cabeza- se dedica a colocar clubes a inversores extranjeros porque hoy, en España, no hay nadie que quiera arriesgar su dinero en una empresa donde sus trabajadores tienen más poder que quien les paga. Y muy bien, por cierto.


Foto: RCDM.

Sobre Tomeu Terrasa

Comunicador dedicado durante más de 30 años a la información deportiva. Ha narrado al RCD Mallorca en Primera y Europa además de acompañar a Moyà y Nadal alrededor del mundo desde 1997.

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