¿Volverá Crespí al Baleares?

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Por todos los balearicos es sabido que Ingo Volckmann se siente más cómodo alejado de los palcos. Quedó demostrado, una vez más, el pasado domingo en Ca’n Misses. El presidente y máximo accionista del Atlètic Balears se sentó en la grada del estadio pitiuso junto a Patrick Messow y el resto de aficionados desplazados. Desde que la propiedad de la SAD pasó a manos germánicas, la representación institucional ha corrido siempre a cargo del abogado Antonio Diéguez. El expolítico socialista lideraba todas las quinielas para que, en caso de ascenso a Segunda, asumiera la responsabilidad de ejercer a todas luces como enlace con LaLiga y cara visible en palcos además de interlocutor con el resto de clubes profesionales.

Si Volckmann ha logrado poner en pie el Estadi Balear, sería otra gesta que involucre a Crespí en su proyecto.

Confianza perdida

Volckmann confió a Diéguez la que ha sido hasta el momento su apuesta más ambiciosa: regresar al Estadi Balear. El letrado ha ejercido en numerosas ocasiones de portavoz ante los medios para trasladar las evoluciones de la titánica tarea de reconstrucción. Gracias a la experiencia política atesorada, el exedil del PSIB en Palma reunía un idílico perfil para mediar con el Ajuntament y técnicos de Urbanisme para que los trámites fuesen lo más ágiles y eficientes posibles. Aunque el Baleares ha culminado el traslado a su templo, jugando este próximo domingo su quinto partido, el enquistamiento en la continuidad de las obras por la falta de permisos y licencias supone un giro de ciento ochenta grados en su posicionamiento dentro del organigrama.

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Ruido de sables

Llama la atención que a Diéguez se le vio el domingo desplazándose a Eivissa en el viaje en barco organizado para los aficionados. Lo normal sería que, una figura como la suya, hubiese ido en la expedición del equipo o se le hubiese visto junto a Volckmann en la grada. Puede que solamente sean una conjunción de casualidades. Pero no es menos cierto que dentro del senado balearico, órgano oficioso de veteranos que habitualmente se congrega en los entrenamientos y en el bar de Son Malferit, vuelve a sonar el nombre de Fernando Crespí en la función de presidente institucional. La que acaba de arrancar es la séptima temporada desde que abandonó la presidencia. Daniel Fiol en la campaña de Magaluf (2013/14) y Toni Garau con la llegada de Volckmann (2014/15) le sucedieron antes de que el propietario alemán haya asumido el cargo hasta el día de hoy.

Complicidad

Crespí ya ha demostrado su carisma recuperando un fútbol base desaparecido en 2006, además de lograr dos ascensos a Segunda B y un título de campeón del Grupo III. No han sido pocas las muestras de complicidad entre el mallorquín y el germánico. Se fotografiaron juntos durante el derrumbe del vetusto estadio y el expresidente, que sigue teniendo su sitio en el palco, siempre ha tenido buenas palabras para Volckmann en sus apariciones públicas. El máximo accionista berlinés muestra mucho respeto por el legado de uno de sus antecesores y ha escuchado sus consejos. En momentos importantes de estos últimos años se han encontrado en privado. Uno de los últimos capítulos fue en la previa del trascendental partido de vuelta por el ascenso a Segunda ante el Racing de Santander. Crespí fue el último presidente antes del precinto del Estadi Balear. Si Volckmann ha logrado volver a poner en pie el histórico feudo de la Vía de Cintura, sería otra gesta poder involucrar a una figura como la de Crespí en su proyecto.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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