¡Qué vuelva Serra Ferrer!

2020_02_21 Villamarín

El del viernes fue un encuentro carnavalesco entre Betis y Mallorca en todos los sentidos. Sobre el terreno de juego se vivió una borrachera de goles. En la grada del Benito Villamarín se libró una batalla más de la guerra institucional de la entidad bética. Llorenç Serra Ferrer sigue muy presente en Sevilla aunque ya no forme parte del organigrama deportivo. Muestra de ello es que, llegando al estadio verdiblanco, conversaban un reducido grupo de taxistas animadamente: “A mi me da pena ganarle al Mallorca de don Lorenzo”, dijo uno de ellos. Su compañero le respondió exclamando: “Nada, hombre. Ahora lo llevan unos dueños americanos. Lorenzo tiene que volver a su Betis”. Apenas le otorgué más importancia que la nostálgica y nada me hacía pensar que, dos horas después, la grada corearía su nombre.

Este alienígena protesta por la mala marcha deportiva y la gestión del proyecto accionarial llamado Ahora Betis ahora.

Nostalgia

Haciendo cola en la taquilla de acreditaciones de prensa, otra tertulia entre compañeros de los medios locales empezó a advertirme de la situación en la planta noble de Heliópolis. “Como hoy perdamos contra el Mallorca, el peor equipo fuera de casa, a Rubi lo van a echar para que la grada no se ponga a pitar al palco”, afirmó un periodista gráfico apurando su cigarro. A minutos de empezar el encuentro, subió a la tribuna de prensa un individuo disfrazado de alienígena. La primera referencia que me vino a la cabeza fue la del Berrocop en el palco de Son Moix durante las protestas contra la propiedad de Claassen y Cerdà. Este personaje se pone ese atuendo como protesta por la mala marcha deportiva y la gestión del proyecto accionarial llamado Ahora Betis ahora encabezada por Ángel Haro, presidente, además de José Miguel López Catalán como vicepresidente y consejero delegado.

2020_02_21 Serra Ferrer

Guasa sevillana

Con el pitido inicial, la grada de animación Gol Sur empezó a cantar directiva dimisión entre el run-run de la tribuna principal. Acto seguido empezaron a corear el nombre de Serra Ferrer entre aplausos y también algún pito que evidencia la división interna incluso con la masa social. Es importante recordar que el pobler puso final a su tercera etapa en el Betis, las dos primeras como entrenador, tras dimitir a final de temporada como vicepresidente deportivo al no aceptar los cambios que proponían los mandatarios de la junta de accionistas. Con cada gol del Mallorca, volvían los pitos, los gritos contra la directiva y las alabanzas hacia Serra Ferrer. El alienígena arengaba, con la clásica guasa sevillana, a la grada de forma incansablemente. Eso sí, el material plástico de su disfraz le provocó un leve mareo antes del descanso y tuvo que sentarse en un vomitorio, quitándose el casco, evidenciando problemas para respirar y sudando la gota gorda. Al final del encuentro los compañeros de la prensa local atizaron a Rubi en la sala de prensa. La pregunta que resume mejor la situación en el seno bético fue la cuestión referida al técnico catalán si entendería que la planta noble le cese en su puesto para tapar la división entre la masa social y los malos resultados deportivos.

Sobre Pau Ferragut

Especialista en tenis y estadísticas deportivas. Ha cubierto la información de Roland Garros desde 2011.

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