¿Y ahora qué?

Los futbolistas del Mallorca celebraban el tanto del empate de Raíllo. Foto: LFP.

Punto de inflexión

La estrepitosa derrota ante el Tenerife marcará un antes y un después en el trascurso de la temporada. De aquí al final nada será igual. El enorme golpe que supuso la goleada canaria debe tener consecuencias. Está en la mano de los responsables que la situación se reconduzca o que pase a ser irreversible. Aunque parezca mentira el equipo puede llegar a salir reforzado pero, para que esto suceda, hay que actuar en la dirección correcta. Pasado ya el mal trago, con la cabeza fría, ahora de lo que se trata es de marcar un punto de no retorno para las quince finales que quedan.

Deben jugar los mentalmente más fuertes: hay que armarse de valor y estar preparado para lo que viene.

Búsqueda de soluciones

Lo primero es analizar las causas del desplome. Cuando existe un problema hay que buscar una solución. Los técnicos y la plantilla tienen un trabajo de laboratorio importante. Se trata de hallar explicaciones futbolísticas, porque el problema es futbolístico. Si no se detectan los fallos es imposible mejorar. El fútbol es un juego de errores y ahora es tiempo de minimizar al máximo las carencias de esta plantilla. El Mallorca tiene que analizar lo ocurrido, entender a lo que se enfrenta y aumentar el nivel de responsabilidad. Un buen equipo no es el que más cosas hace sino aquél que lo que hace lo hace bien. Hay que centrarse en mejorar en los aspectos fundamentales del juego y ser fiable en ello y hay que cometer menos errores que el rival. Hay que hacer una apuesta decidida por una manera de jugar que ayude a marcar el camino hacia la permanencia y cuando las cosas no salgan siempre se puede recurrir a la idea y persistir en ella.

Implicación y confianza

Recuperar moralmente al vestuario. Subir la confianza y la autoestima de los futbolistas. Hay que hacerles creer que tienen un nivel superior a lo que su clasificación indica. El problema es que alguno se cree mucho mejor de lo que realmente es, como comentan desde dentro del club. Hay que intentar implicar a todo el mundo, incluyendo a los descartados. El que no quiera subirse al barco debe quedarse en tierra. Es imposible avanzar en la recuperación si existen mensajes malintencionados y que puedan distraer o dividir al grupo por pura conveniencia personal. Por encima de si juego o no está el futuro de la entidad. El club debe acompañar y ceder el testigo a los profesionales. Que los futbolistas noten su presencia pero de forma seria.

En la preparación de los partidos es imprescindible un análisis exhaustivo de los rivales. Un trabajo que antes de asumir el filial desempeñaba Pepe Gálvez viendo siempre en directo al siguiente contrincante del Mallorca. También es importante la toma de decisiones de Olaizola. El técnico debe elegir a los mejores y tiene que acertar el once pero también los posibles revulsivos durante el partido. Deben jugar los mentalmente más fuertes. Y por último pero no por ello menos importante: hay que armarse de valor y estar preparado para lo que viene. ¿Serán capaces?


Foto portada: LFP.

Sobre Josep Verger

Periodista. Trabaja en la redacción de deportes de IB3 Televisió desde hace 10 años. Actualmente forma parte de la plantilla de redactores del Informatiu d'Esports.

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