Se vio el futuro

La Redoute se convirtió en un atisbo del futuro que nos aguarda, a no mucho tardar. El ataque descomunal de Pogacar encontró respuesta en Paul Seixas, la sensación que nos tiene ilusionados en esta primavera ciclista que estamos presenciando.

Ha sido la primera confrontación entre el presente y el futuro, entre la ilusión y la realidad, y ésta no ha decepcionado. Seixas y Pogacar brindaron un duelo inédito, la representación real del mejor deseo que anhela el ciclismo: ¡Pogacar tiene rival!

Da la sensación de que Seixas puede ser una réplica mejorada del propio Pogacar.

Existen otros, sin lugar a duda. Un ejemplo, la victoria de Van Aert en Roubaix, o la propia de Jonas Vingegaard en el Tour de Francia. Sin embargo, la sensación que ofrece Seixas, además de su tremenda juventud, es que es una réplica mejorada del propio Pogacar.

Ya se vislumbró un destello del duelo en el estreno de ambos en competición en este 2026, en la Strade Bianche. Pero lo acontecido en la Doyanne no hizo sino confirmar que estamos ante un nuevo amanecer para el ciclismo de élite.

El triunfo más reñido

La carrera transcurrió según el guion previsto. Pogacar fraguó su victoria a treinta y cuatro kilómetros de meta, en la Cote de la Redoute.

La presencia de Evenepoel en este cuarto monumento, tratándose de un ciclista que cuenta con dos Liejas en su palmarés, generaba cada vez menos incógnitas en torno a si el belga podría ser capaz de contrarrestar el presumible ataque del esloveno, y quizás erigirse en el protagonista, tal y como hiciera en sus dos triunfos en este monumento.

Solo Paul Seixas contuvo el tradicional ataque mortífero de Pogacar, dando comienzo al análisis detenido y sesudo de los dos corredores. Era la contemplación de una profecía constante por parte de comentaristas. Imposible no aventurarse a la predicción de lo que nos depara el futuro viendo a  los dos fenómenos en plena pugna.

Al ver a Seixas y Pogaca en plena pugna, era imposible contener el don de profecía.

 Quedaba por delante la Côte de la Roche-aux-Faucons. En las últimas ediciones, el paso por este promontorio había sido en solitario. El último homenaje al virtual ganador, antes del colofón de la meta. Esta edición, los “halcones” bendijeron a  Pogacar como vencedor. Pogacar temía un nuevo sprint. Seixas, no pudo contener el demarraje final y se repitió la escena habitual.

Así, Pogacar se fue sólo hasta la meta alejando un nuevo sprint que le pudiera arrebatarle la cuarta Lieja – Bastogne- Lieja, igualando a Moreno Argentin y Alejandro Valverde. Solo le resta una para igualar a Merckx, que cada vez ve más cerca tener que entregar el cetro que parecía imposible que algún ciclista pudiera despojarle: el que lleva grabado la consideración de ser el mejor ciclista de la historia.

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Sobre Fernando Gilet

El Rutómetro de Fernando Gilet. Blog personal | IG @fernandogilet | Opinión, comentario y análisis de la actualidad ciclista de allí y de aquí con un toque muy personal.

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