Cuando sea recordado lo será como el Giro de Vingegaard. El escuálido danés con cara de niño, que dejó de trabajar en una pescadería industrial para dedicarse a ganar en las mejores carreras ciclistas del mundo, ha sido el verdadero y, añadiría, único protagonista de la corsa rosa que el pasado domingo finalizó en la Ciudad Eterna. No hubo más historia.
Y de este modo, el Giro de Italia sigue viendo pasar calendarios sin que un italiano redima décadas de sequía en la carrera más amada. La nostalgia de los años ochenta y noventa, cuando los italianos copaban las clasificaciones y las victorias en las etapas más célebres, quedan cada vez más lejos.
El ciclismo italiano continúa un año más de sequía particular en su carrera fetiche.
El ciclismo italiano vive hace años en un desierto tunecino y solo encuentra un efímero consuelo en los cabezazos victoriosos de su mejor esprínter, Jonathan Milan, o en la velocidad resiliente y continuada de Pippo Ganna en la lucha contra el reloj. Atrás quedaron las gestas en la montaña de los Chiocholi, Pantani o el mismísimo Chiapucchi, que hace pocas semanas afirmaba en los micrófonos de El Rutómetro esRadio Baleares que “a los jóvenes ciclistas les sobran cualidades, pero escasean de la competitividad de los campeones”. Es el mal actual de las nuevas generaciones de la Europa más vieja.
Un dominio claro
Vingegaard, pertrechado por un equipo sólido y fiable, se permitió el lujo de ayudar a su escudero de confianza, Sepp Kuss, en la etapa reina de la edición. Remató su poderío completando la clausura en los Dolomitas.
El danés no tuvo rival. Un hecho que invita a pensar que Pogacar puede reencontrarse con el antídoto que fue capaz de arrebatarle dos Tour de Francia. No hemos visto un Giro emocionante, sin embargo, todo augura que, en unas pocas semanas, asistiremos a una Grande Boucle de ensueño.
Vingegaard no tuvo rival en un Giro de Italia exento de emoción.
Un Tour de Francia que no tendrá a Enric Mas entre sus corredores. Trasquilado ha salido el mallorquín de su estreno en la carrera italiana. Hasta el flemático y extremadamente prudente Eusebio Unzue manifestó su descontento ante el rendimiento de Mas. Le faltaron días de competición y algo de mesura en sus pronunciamientos previos.
Ahora toca recuperarse y preparar la carrera donde ha conseguido sus mejores clasificaciones; la Vuelta a España.
En el siguiente enlace puedes escuchar el programa de El Rutómetro en esRadio Baleares del 27 de mayo de 2026


