Semana Grande

Se dice de la expresión que da titular a este artículo aquella semana festiva por alguna razón especial. En el santoral ciclista nos adentramos en la semana grande. En apenas pocos días, están previstas dos celebraciones de magnitud y valor incalculable: el Tour de Flandes y la París Roubaix. 

Son monumentos que coronan un ciclo cargado de entusiasmo popular. Después de la exhibición de Pogacar en la Volta a Catalunya, ganando a lo Eddy Merckx y reestrenando el casillero de portadores de los maillots que el esloveno debería lucir por méritos propios, cogen el relevo en la calendario los Van der Poel, Van Aert y algunos figurantes que apuntan inquietar el reinado de la pareja en las clásicas. 

Si hace pocas semanas definía a la Milán- San Remo como la carrera más previsible y difícil de ganar, el Tour de Flandes es la reina de la incertidumbre. Nunca se acierta a saber dónde se romperá la carrera. Unos se inclinan por el último paso por Kwaremont, otros se decantan por el Koppenberg o cualquiera de los endiablados muros o estrechamientos del recorrido. 

Van Aert o Van der Poel

Creo que en este momento el actual campeón del mundo está un peldaño por encima de su otro yo, Wout Van Aert. Lo vimos en la Classicissima respondiendo y neutralizando el ataque de Pogacar. Hasta el momento ha sido el único ciclista capaz de contener el latigazo del esloveno. El mismo Egan Bernal, a pesar de su regreso triunfal al podio en la Volta, reconocía que lo de Pogacar estaba a otro nivel y que no se le pasó por la cabeza seguir su estela fulgurante.

El Tour de Flandes promete ser un duelo entre Van der Poel y Van Aert. Uno más. 

Van der Poel sí lo hizo y por dos ocasiones. No ganó él, sin embargo, todos coinciden que su labor fue determinante en la victoria de su compañero de equipo Jasper Philipsen. ¿Le devolverá el belga el favor en los próximos días?. Es muy probable que veamos escenas que nos recuerden esta afirmación. 

La victoria reciente de Van der Poel en la E3 Saxo Bank confirma todo lo anterior. Por el momento, el arco iris le sienta de maravilla al neerlandés.

¿ El regreso de Landa?

Los “landistas” saltarán de sus asientos proclamando que nunca se fue. Más allá de cualquier polarización, Landa ha vuelto a subirse a un podio después de mucho tiempo. Y no a uno cualquiera. Su segundo lugar en la clasificación le convierte en el primero de los humanos, si mantenemos la consideración de Pogacar como ser estratosférico. 

Su fichaje por el Soudal Quick- Step parecía significar la reconversión de su rol dentro del pelotón. No le ha venido mal el cambio de aires. Vemos a una Landa más rejuvenecido, con piernas y sólido. Como si estuviera más seguro de si. Un motivo más a celebrar si le tomamos la palabra al vasco. Intuyo que Landa nos tiene preparada alguna sorpresa. Su figura y su trayectoria profesional necesitan un empujón cualitativo para acabar de consagrar su influjo en la historia del ciclismo.

 

El podio de la Volta a Catalunya devuelve a Landa y Bernal a la élite del ciclismo.

Sobre Fernando Gilet

El Rutómetro de Fernando Gilet. Blog personal | IG @fernandogilet | Opinión, comentario y análisis de la actualidad ciclista de allí y de aquí con un toque muy personal.

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