El juez inapelable del Tour´26

Le falta fuerza, tensión continuada. Los Pirineos pasan casi desapercibidos y las etapas del Macizo Central y del Jura tampoco resultan extremas. Todo parece reservarse para la gran explosión de incertidumbre que protagonizarán las dos etapas que tendrán al Alpe d’Huez como juez definitivo e inapelable de la próxima edición del Tour de Francia.

Es cierto que la dureza la imprimen los ciclistas. Que, si estos se proponen convertir una etapa en una batalla, ya puede venir el desnivel a desdecirles que la jornada será exigente y complicada.

El organizador intenta retener la emoción hasta la última semana. Una pretensión lógica y, en esta edición, más que evidente.

Otra cuestión es el guion que piensa y diseña el organizador. Forma parte de la esencia de la carrera. La mente pensante debe buscar alargar la emoción hasta el último kilómetro. En ello confluyen muchos intereses y, sobre todo, la necesidad de que el aficionado no se desentienda de la carrera a las primeras de cambio porque ya exista un vencedor evidente. Algo harto difícil cuando en el pelotón se encuentra un corredor de la dimensión del omnipotente Pogacar.

Dos jornadas consecutivas para la historia

Vamos con las etapas. La decimonovena y antepenúltima jornada de esta edición se presenta como la sentencia aún no firme de este Tour. Tras superar el Col de Bayard, el Col du Noyer y el Col d’Ornon, última dificultad antes de llegar a Bourg-d’Oisans, la puerta de acceso a las míticas veintiuna curvas del Alpe d’Huez, los corredores afrontarán una etapa corta, nerviosa, de apenas ciento veintiocho kilómetros, pero sin un solo metro de tregua.

La vigésima etapa es, probablemente, la etapa perfecta. El ideal de la épica ciclista. Apunten: Col de la Croix de Fer, 24 kilómetros al 5,2 %; Col du Télégraphe, 11,9 kilómetros al 7,1 %; Col du Galibier, 17,7 kilómetros al 6,9 %; Col de Sarenne, 12,8 kilómetros al 7,3 %; y, para rematar, el Alpe d’Huez. La ascensión definitiva. La sentencia firme.

La penúltima etapa se convierte en el ideal de la épica ciclistas. El cócktel se compone de  Croix de Fer, Telégraphe, Galibier, Sarenne y Alpe d´Huez.

Treinta kilómetros de ascensión prácticamente continuada entre el Télégraphe y el Galibier preceden a la trampa de Sarenne, una cumbre menos conocida que, sin embargo, puede convertirse en el auténtico avispero de la jornada. Si además acompaña el calor propio de la época, este cielo emocional de los Alpes se transformará en un verdadero infierno.

No cabrán cálculos ni rodeos. Los gregarios llegarán fundidos. Restará entonces el ascenso al Alpe d’Huez, el juez definitivo e inapelable que determinará quién es el nuevo o renovado ganador del Tour de Francia 2026.

En el siguiente enlace puedes escuchar El Prólogo de El Rutómetro del pasado miércoles 10 de junio de 2026

Sobre Fernando Gilet

El Rutómetro de Fernando Gilet. Blog personal | IG @fernandogilet | Opinión, comentario y análisis de la actualidad ciclista de allí y de aquí con un toque muy personal.

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