La Marmolada como destino

Se venía anunciando: Landa está más fuerte que nunca. Además, la experiencia es un grado y todos los infortunios, errores y fracasos te hacen más fuerte cuando existe la oportunidad de redimirlos. El ‘landismo’ ha vivido su semana de resurrección. El vasco es un corredor que a lo largo de su trayectoria ha conseguido lo que otros con más méritos deportivos no conseguirán jamás. Tiene una legión de seguidores leales y pacientes que, indiferentes a su cuenta de resultados, le siguen y apoyan en todas las causas.

Es el gran aliciente de este final de Giro. Conocer el momento y el lugar dónde Mikel Landa atacará el aparente frágil imperio de Carapaz. El ecuatoriano ha gestionado estos días con cálculo milimétrico. No se conoce la razón. Unos comentan que no hay más, otros que se ha encontrado muy solo en los momentos decisivos, y algunos siguen esperando el remate poderoso que consolide su liderato. Es difícil acertar. La Marmolada, santuario ciclista que ha entronizado y enterrado a otros grandes ciclistas, decidirá.

Passo Pordoi y Fedaia

Este Giro se ha desarrollado con tremenda igualdad. Desde un inicio, se comentó que sería una carrera muy abierta dada la similitud de los favoritos. Han caído por el camino hombres que estaban en las apuestas como Miguel Ángel López, Dumoulin, Bardet y en la última semana Yates, Porte y Joao Almeida. Un hecho que nos viene a indicar la dureza solapada de unos recorridos que han terminado por eliminar a muchos de la contienda y dejarnos un tridente de escogidos para la última y definitiva gran batalla. En esto el organizador ha acertado. No hay mejor escenario que el Passo Pordoi y Fedaia para decidir al sucesor de Egan Bernal. El gran anfiteatro que convirtió a Pantani en leyenda de la Corsa Rosa cuando despedazó a Zulle con un ataque, brutal y demoledor, como sólo era capaz de arrancar cuando las rampas se dibujan desde el cielo.

Mortirolo y Lavarone

Para llegar a esta situación de estrechas diferencias, se ha vivido una semana que nos ha deparado momentos valiosos y que merecen ser analizados. El primer envite nos situaba en el Mortirolo, que no se subía por su ladera más exigente. Una etapa en la que los gallos se la tomaron con filosofía. Aprica como última estación nos rindió la nueva proeza del Intermarche-Ganty con Jan Hirt de protagonista. El equipo belga ha destacado en las clásicas y ha seguido haciéndolo en esta primera gran vuelta. Repitió intento de gesta el australiano en la segunda etapa de montaña de la semana, algo que acredita la gran forma del corredor.

En Lavarone no fue igual. El Bora de Hindley y el Bahrein de Landa y Pello Bilbao movieron sus fichas con más ambición. Carapaz solo tenía su pundonor y a Sivakov para contener los ataques. Joao Almeida, todavía en carrera fue el peor parado. Algo que aprovechó Mikel Landa para situarse en puesto de podio. La etapa se la llevó Santiago Buitrago en una cabalgada digna de su nacionalidad; el más joven de todos los colombianos en hacerse con una etapa del Giro rompió a llorar cuando cruzó la meta. La emoción estaba más que justificada, compartida por su equipo.

El gran aliciente de este final es conocer el momento y lugar dónde Landa atacará el aparente frágil imperio de Carapaz.

Hindley y Van der Poel

Queda por saber si Hindley tiene pólvora en sus piernas. Soldados dispuestos a la guerra tiene, y bien predispuestos. Los vimos en la etapa más corta y hasta la fecha más decisiva, aquella que acabó en Turín. Kenderman, Buchmann, Kanma son auténticos corceles para llevar en carruaje a esta sorpresa de las Antipodas, que mientras escribo estas líneas tiene la maglia rosa a tres segundos.

No quiero terminar sin referirme a otro de los más destacados de la semana y de todo lo que llevamos de ronda. Mathieu Van der Poel lo ha intentado obstinadamente en casi todas las etapas. Le ha sido indiferente hacerlo a más de 140 kms y repetirlo tantas veces hiciera falta, acreditando, un día tras otro, que es el más combativo. Este ciclista, y no me cansaré de decirlo, es el ataque como concepto clasificado. Concibe el ciclismo como el medio para demostrar y demostrarse como el más fuerte. Su figura estiliza la estética de toda carrera en la que participa. Una suerte tenerlo. Su participación nunca es monótona. Lo ha intentado al sprint y en la alta montaña. Y lo mejor de todo, es que nunca se da por vencido, es decir, la historia de este ciclista no ha hecho más que empezar.

Sobre Fernando Gilet

El Rutómetro de Fernando Gilet. Blog personal | IG @fernandogilet | Opinión, comentario y análisis de la actualidad ciclista de allí y de aquí con un toque muy personal.

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