La temporada de Van Aert

Si le preguntamos al protagonista de hoy, su respuesta sería rotunda: la mejor de todas, para apostillar después, he vuelto a ser padre, el mejor título de todos. Su decisión en el último Tour de Francia invita a pensar en algo así. 

Después de cumplir con holgura su misión, con la tranquilidad de tener los deberes hechos, en la etapa que debía tener su salida en Moutiers, Wout Van Aert abandonaba el Tour de Francia. La razón, el nacimiento de su segundo hijo. Horas antes, el inminente padre, después de la etapa reina de Courchevel, comentaba que, “No era un dilema. Es una sensación extraña, pero hemos decidido que mi lugar está en casa”.

En la etapa de Moutiers, con los deberes hechos, abandonó el último Tour para acompañar a su mujer en el parto de su segundo hijo.

Un ejemplo de humanidad de un ciclista que encandila a la afición y que bien podría considerarse como el más poliédrico del pelotón. Deportivamente, el año pasado fue el de su plenitud como ciclista. ¡Qué Tour 2022 nos regaló! No se consiguieron todos los triunfos soñados. Sin embargo, no fueron pocos los que le consideraron el mejor ciclista de la temporada, por lo que fue capaz de transmitir. En muchas ocasiones, no se precisa del éxito para obtener el reconocimiento. Una actitud generosa y humilde, combinada con una dosis talento, es siempre apreciada por el buen observador.

Van der Poel, íntimo rival.

El 2023 no ha sido un año de éxitos deportivos. Su rivalidad con su otro yo, Van der Poel, inclinó la balanza en favor del actual y doble campeón del mundo – ciclocrós y ruta-. Después del suceso del Tour de Francia, Van Aert regresó a la competición con el Mundial como gran objetivo.

El circuito de Glasgow le venía como guante a la mano. La ciudad escocesa nos regaló un espectáculo sobresaliente. Las suspicacias previas se disiparon como la bruma con el sol, pero de nuevo emergió un radiante Van der Poel, el gigante e íntimo rival, para impedirle un anhelo que viene acariciando en los últimos cuatro años, y que, por el momento, se le resiste.

Algo parecido volvió a suceder en el Campeonato de Europa. En aquella ocasión, fue su compañero de equipo Christophe Laporte quien le arrebató el cetro europeo después de una heroica y agónica victoria del francés. De nuevo, la miel en los labios. Algo que tampoco robó la sonrisa del rostro de Van Aert. 

La temporada del clasicómano nos confirma que este campeón tiene un punto inusual. Van Aert es un gladiador que no pierde la paz, un campeón con todas las letras que sabe reconocer el mérito ajeno, un triunfador admirado que transmuta en un generoso gregario, y un enamorado de su profesión y de la bicicleta que sabe aparcarla en pleno Tour de Francia para acompañar a su mujer ante el nacimiento de un hijo. 

Foto: Ciclo21 

 

Van Aert, el ciclista que todos quisieran tener en su equipo, en la crono de Coumblaux.

Sobre Fernando Gilet

El Rutómetro de Fernando Gilet. Blog personal | IG @fernandogilet | Opinión, comentario y análisis de la actualidad ciclista de allí y de aquí con un toque muy personal.

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